CORPORATIVO VS PUBLICITARIO

Por José Armando Noguerón Silva

 

A los que nos dedicamos a esto de la comunicación, muchas veces nos ocurre que los clientes quieren una sola pieza para cualquier cosa. ¿Cómo es esto? Fácil. Dícen:

 

--¡Quiero un video!

--¿Para qué lo quiere usted?

--Para todo

--Mmmm… ¿Algo para sus clientes?

--Sí, para que compren.

--Ok. Entonces vamos a meternos en asuntos de publicidad...

--…Pero también quiero que mis proveedores sepan quien soy, y que mis socios comerciales lo vean y quieran seguir conmigo, que pueda obtener más inversionistas y que otras empresas se mueran de envidia al ver mi gran imperio.

--¡Lo que usted quiere es un video corporativo!

--Bueno, pero también quiero que si lo ponga en una expo o lo pase en la tele me sirva para que más gente compre mi producto…

 

Esto es cosa de todos los días.

 

NO SON IGUALES

 

No es lo mismo algo en el ámbito corporativo a algo hecho de manera publicitaria. Para los que no tuvieron el atrevimiento de pasar por una escuela en donde se enseñara publicidad, cabe aclarar que las funciones de la publicidad son: informar, persuadir y recordar. Por eso la publicidad es tan extensa, a veces mañosa y en ocasiones se torna entretenida. La persuasión y la emoción es algo implícito en ella.

 

En cambio una pieza audiovisual en el ámbito corporativo es meramente informativa; demuestra la solidez de una empresa, sus valores, su estructura, su manera de trabajar y para quién lo hacen. Claro que transmite emociones, pero son muy diferentes a las que se transmiten en la publicidad. Es muy difícil encontrar un video corporativo que nos haga reír, llorar o enternecernos. No obstante los vídeos publicitarios y los spots comerciales lo hacen a cada rato, ahora no sólo en televisión sino también en redes sociales y web.

 

LIMONADAS

 

Vamos a ponerlo fácil con un ejemplo. Jonás Juárez tiene un negocio de limonadas. Obviamente quiere ganar más el próximo verano, por lo que necesita más clientes que le compren. No obstante, también necesita mejorar en la mecánica de prepararlas, en los tiempos y en hacerlo de una manera más económica. Hasta aquí nada nuevo bajo el sol. Jonás Juárez tiene que emitir dos mensajes:

 

El mensaje A es para gritarlo a los cuatro vientos y que los clientes le compren; que sepan qué rica está la limonada, que es más fresca que las demás de la cuadra, que tiene más vitamina C porque le pone más limón y que además puede elaborar versiones sin azúcar para las abuelitas que son diabéticas. El mensaje B es para que el señor que le vende los limones sepa que le puede hacer una rebaja porque es un negocio sólido que le comprará limones por mucho tiempo; también quiere dar a conocer que tiene el mejor exprimidor y que puede preparar muchísimos vasos, por lo que debería ser invitado a vender en las kermeses de las escuelas circunvecinas.

 

Es claro: el mensaje A es publicitario y el B es corporativo. Si la empresa de limonadas fuése una empresa muy grande, necesitaría una pieza publicitaria y una pieza corporativa.

 

La mayoría de las veces y en su oportunidad comunicamos todo esto a nuestros clientes. Los más captan el concepto y eligen por dónde comenzar: corporativo o publicitario. Pero no falta aquel que sigue respondiendo con el clásico "lo quiero para todo"